Red de Activistas Ciudadanos por los DDHH - Publicado por: Red de Activistas Ciudadanos por los DDHH, el 22 marzo, 2021

Redac llevó a cabo el forochat “Mujeres en acción: Resistiendo y actuando”

Mujeres en acción: Resistiendo y actuando tuvo el propósito de visibilizar las acciones de las activistas como una forma de empoderamiento ciudadano, en busca de soluciones desde la sociedad civil.  La actividad contó con la participación de Roxana Vivas, presidenta de Women Riots y Beatriz Salas, directora de Proyecto 860, ambas activistas de la Redac.

La Red de Activistas Ciudadanos por los Derechos Humanos (Redac) realizó el forochat “Mujeres en acción: Resistiendo y actuando”, en conmemoración del Día de la Mujer, según el mandato de la red.

Mujeres en acción: Resistiendo y actuando tuvo el propósito de visibilizar las acciones de las activistas como una forma de empoderamiento ciudadano, en busca de soluciones desde la sociedad civil.  La actividad contó con la participación de Roxana Vivas, presidenta de Women Riots y Beatriz Salas, directora de Proyecto 860, ambas activistas de la Redac.

Juan Carlos Mogollón, coordinador de la Redac, expresó que las activistas forman parte del cambio social, la sociedad activa que dejó la queja a un lado y decidió dar un paso al frente para atender a las víctimas, registrando información y documentando las violaciones de derechos humanos de las mujeres.

Además, el coordinador resaltó que muchas mujeres hacen un trabajo que en ocasiones es olvidado pero que sin duda deja huella y es por eso que desde la Redac, se creó la iniciativa para mostrar el trabajo que realizan desde el activismo.

Roxana Vivas comentó que la mujer ha ocupado un papel secundario durante la historia en el ámbito social y político. Por ello, ha sufrido diferentes tipos de violencia y el desconocimiento de sus derechos humanos.

En consecuencia, las mujeres se activaron y se creó el activismo feminista con el objetivo de lograr las reivindicaciones, la defensa de los derechos de las mujeres, el empoderamiento femenino y la difusión en la sociedad.

Los elementos requeridos para el activismo femenino son la actitud crítica ante el poder tradicional, generar conciencia, elaborar nuevas vías de desarrollo personal y el replanteamiento de valores sociales. Las y los activistas deben sentir pasión por la causa y la convicción que pueden cambiar la situación mediante el planteamiento de soluciones.

Los y las activistas por la igualdad pueden alzar la voz, apoyarse mutuamente, compartir la carga de trabajo, educar a la próxima generación, conocer sus derechos, unirse a las acciones y donar a favor de la causa.

Roxana Vivas resaltó diferentes estrategias para educar en igualdad a niños y niñas a través de los cuentos, reforzar las cualidades positivas, no usar etiquetas destructivas y sexistas, aceptar la individualidad de cada hijo, poner límites con respeto, no aceptar conductas agresivas y enseñar a compartir las tareas del hogar.

Para finalizar, la ponente comentó que las acciones que se pueden realizar para aportar en los derechos humanos de las mujeres podrían ser campañas, denuncias, visibilización de los casos, forochats, webinars, seminarios, conferencias, cursos, talleres, investigaciones, producción de informes y artículos de opinión.

En el caso de Roxana Vivas compartió su experiencia desde Women Riots para crear acciones de incidencia como la elaboración del manual de prevención “Mujer conoce y defiende tus derechos humanos”,  el manual práctico “Por zulianas que se defienden” y el informe “Situación sobre los femicidios en el estado Zulia en el contexto del Covid-19 en el 2020”, dichos aportes proporcionan herramientas para conocer los tipos de violencia, la prevención, la orientación y la visibilización de la problemática.

Por otro lado, Beatriz Salas conversó sobre la violencia de género durante la pandemia, resistiendo y actuando desde el estado Táchira. La ponente indicó que la desigualdad entre los hombres y las mujeres es originada por el poder, con múltiples manifestaciones en el ámbito cultural, social y psicológico.

Actualmente, la violencia contra las mujeres existe socialmente y culturalmente, las víctimas son culpabilizadas y minimizan las responsabilidades de los agresores. Además, la violencia es normalizada en la sociedad con comentarios hacia las mujeres víctimas como masoquistas, sumisas, permisivas, calladas, dependientes, entre otros.

Beatriz Salas denunció que los procedimientos legales o jurídicos no están funcionando y las mujeres no denuncian por diferentes causas como el miedo, las amenazas de diferente tipo o la revictimización en el proceso cuando no reciben las denuncias y emiten estigmatizaciones ante la víctima.

Durante la pandemia, las mujeres no se han encontrado seguras en casa y están viviendo con el agresor, sin conversación con sus familiares y amigos e incluso, sometidas a vigilancia. Por esta situación, las organizaciones de derechos humanos de las mujeres activaron diferentes procedimientos en apoyo de las victimas durante el confinamiento.

Los vecinos pueden conocer sobre las situaciones de violencia, documentar el proceso, el tipo de violencia y visibilizarlo en un espacio para pedir apoyo. En Proyecto 860 han documentado diversos casos de mujeres y adolescentes que les han ofrecido 500$ a 1000$ mensualmente en las zonas fronterizas, especialmente en Cúcuta.

En medio de la pobreza venezolana, las mujeres acceden al trabajo ofrecido por redes y trata. Luego les arrebatan su documentación, son prostituidas y/o trasladadas a otros países receptores, como una realidad constante en Venezuela.

En febrero de 2021, el centro centinela del estado Táchira recibió diferentes casos de desnutrición, los cuales se trataban de situaciones de abuso y violencia sexual de madres adolescentes con agresores que eran sus parejas y en algunos casos, sus padres.

En dicha situación, los niños fallecieron por la desnutrición pero las organizaciones pudieron acceder a la información y solicitar la debida protección para las madres y hermanos de los niños en las instituciones regionales, especializadas en niños, niñas y adolescentes.

Los casos están ocurriendo constantemente en los municipios Guásimos, Cárdenas, San José de Bolívar, Fernández Feo y Junín en el estado Táchira. Desde el Observatorio de Violencia de Género de Proyecto 860 se elaboró un test que se realiza en las comunidades, junto a las mujeres que asisten y luego, dicho instrumento contiene información para determinar si un ítem fue respondido con un “Si”, significa que la persona vive una situación de violencia y se le indica a dónde puede acudir para pedir apoyo.

En Táchira, se cuenta con el Instituto Tachirense de la Mujer (Intamujer) que brinda asistencia psicológica y jurídica para las víctimas de violencia y niños, el Ministerio Público, la Fiscalía, el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), el cuadrante policial y las redes de las organizaciones para la orientación y apoyo.

Las organizaciones de la sociedad civil del estado Táchira han accionado ante el problema, resisten y han actuado mediante diversas soluciones como los enlaces directos con otras organizaciones para sumar esfuerzos y llevar a cabo actividades formativas en las comunidades.

Beatriz Salas concluyó que es muy importante trabajar en conjunto, construir redes de apoyo psicológico, médico y jurídico para las comunidades vulnerables como mujeres, niñas y adolescentes. De esta manera, el trabajo conjunto podrá seguir fomentando la información sobre los tipos de violencia, los lugares que brindan atención y empoderar a mujeres, niñas y adolescentes de las comunidades.


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