Carlosinfante97 - Publicado por: Carlosinfante97, el 13 octubre, 2021

¿Venezuela se esta arreglando?

En pocas palabras, el país no se está mejorando, no hay ningún indicio que dé a entender de manera lógica y estadística que esto esté sucediendo, al contrario, las cifras apuntan a que la crisis venezolana está lejos, muy lejos de finalizar, cada vez hay más y más pobreza en el país, cada vez hay más personas huyendo del país, cada vez hay más personas en situación de vulnerabilidad, ya sea por educación, salud o economía.

#OpiniónRedac

Luego de leer la Encuesta Nacional sobre las Condiciones de Vida (ENCOVI) realizado por la Universidad Católica Andrés Bello publicado el presente año (2021) me gustaría visibilizar algunas de las partes que a mi parecer único e individual son las partes más importantes y/o delicadas del informe, pensamiento o análisis un poco difícil y complejo, por la realidad tan aplastante que muestra el informe, una realidad que definitivamente desmonta la creencia urbana de que “Venezuela se está arreglando”, una realidad que nos muestra lo divididos que estamos a nivel social y lo vulnerable que somos a tantas características socio-económicas.

Una de las partes más genéricas que a mi perspectiva engloba la mayoría de las problemáticas, vulnerabilidades y violaciones de derechos de la ciudadanía venezolana es la perdida de la institucionalidad, un país, para ser democrático debe, obligatoriamente, proteger la independencia de sus poderes y sus respectivas instituciones, como muchos sabemos, es base fundamental de la democracia, que cada uno de los poderes del estado trabaje conforme a sus responsabilidades y sus límites legales, sin interponerse en los asuntos de otras instituciones igualmente independientes.

La pérdida de la institucionalidad en Venezuela, en mi punto de vista, representa la tragedia “a paso de vencedores” que poco a poco ha ido cubriendo a la gran mayoría del país. En más de 20 años, cierto poder ejecutivo comenzó una guerra al mejor estilo del imperio romano, dividió y venció, poco a poco los poderes del estado, fueron arrodillándose ante un ejecutivo todo poderoso que no solo se inmiscuía, sino que también intervenía en las pocas libertades que aún tenían las instituciones públicas del país. Una vez teniendo el poder absoluto de las instituciones anteriormente independientes, era de esperarse que se utilizaran para muchas cosas, pero en específico una, que, hasta hoy en día, sigue siendo la herramienta favorita del ejecutivo: El control social.

Según la ENCOVI 2021 la calidad de vida de los ciudadanos depende de todas las instituciones, pero fundamentalmente del Estado. Tienen el papel insustituible de establecer las normas que ordenan la vida social y promueven las oportunidades para atender las necesidades de las poblaciones más vulnerables.

¿Y cuál ha sido el resultado de todo este plan? Lo explico en palabras del informe “El impacto global es que tenemos un país empequeñecido en términos económicos y demográficos, con elevados índices de pobreza y desigualdad y con gran escepticismo respecto al futuro.”

Gracias a los incansables esfuerzos del ejecutivo la calidad de vida de nuestros conciudadanos ha disminuido considerablemente, siendo en su mayoría, dependientes de los “regalos” del estado, como los bonos, las cajas de “comida”, el control de entrega de gas doméstico, la luz, el agua, el transporte, el control de las telecomunicaciones (CANTV y Movilnet) y la más novedosa, el control de la gasolina, cada una de estas libertades que ahora yacen “protegidas” en las todas poderosas manos del ejecutivo han hecho que la ciudadanía vivan una vida llena de incertidumbre, estrés y acceso muy, pero muy limitado a productos de primera necesidad.

Hemos, inclusive, llegado al punto donde los abuelitos fallecen o en una cola para cobrar su pensión o bono, o en una cola para la gasolina, a esto pienso yo, que se refiere el informe cuando confirma que la calidad de vida de los venezolanos ha disminuido considerablemente, aunque claro, a mi perspectiva un poco extrema, diría, que la calidad de vida para muchos venezolanos ha dejado de existir hace muchísimo tiempo.

Añadido a lo anterior (como si no fuera poco) también es mi deber destacar lo que está a simple vista… la crisis económica, aunque hay un porcentaje (pequeño debo acotar) que vive en una Venezuela (que denominare) Premium y dicen que el país se está arreglando y que la economía se está estabilizando, en realidad no hay nada más alejado a la realidad, aunque me alegro enormemente por aquellos que tienen para pagar 600$ por un fin de semana de lujos en Margarita o Aragua, esa misma cantidad de dinero es para muchos… muchísimos, imposible de obtener ¿y cómo no? Si “el tamaño de nuestra economía se ha reducido notablemente. En el período 2014-2020 el PIB real muestra una reducción acumulada de 74%.” y por si no fuera poco la “…persistencia de una elevada inflación que deviene en hiperinflación desde 2017. Reducción del empleo, incremento de la informalidad y destrucción del poder de compra.”

La pérdida de la institucionalidad y la crisis económica, son, a mi parecer, los dos factores principales (aparte de la salud) que han hecho que Venezuela batiera récord de migración en América, son más de 6 millones de venezolanos que actualmente están fuera del país, y no, no se fueron de vacaciones, ni mucho menos de “parranda”, huyeron de una crisis sin precedente que obliga al venezolano a olvidarse de que tiene derecho a vivir una vida normal, que tiene derecho a vivir tranquilo/a, que tiene derecho a vivir en paz. La crisis venezolana ha llevado hasta puntos extremos a los venezolanos, a tal punto, que muchos prefieren caminar desde Venezuela hasta Colombia, Perú, Ecuador o Chile con tal y no quedarse en un país que no tiene nada que ofrecer.

Y si aún piensan “pero Venezuela se está arreglando…” les quiero recordar, que todo lo anterior sucedió antes de la pandemia por CoVid-19, por lo que gracias a la pandemia y las terribles políticas en salud pública del estado, la crisis (aunque se pensaba que era imposible) se puso peor, el país entro en un contexto donde la pandemia y las restricciones de movilidad por la crisis de gasolina, impactaron negativamente la economía, el empleo y la educación.

La pandemia ocasiono que el país entero se sacudiera a una nueva normalidad, con aun más control social de parte del estado, la economía se deterioró a tal modo que inclusive los precios en dólares empezaron a subir, millones de venezolanos tanto dentro como fuera del país perdieron sus empleos, el ministerio de educación venezolano que ya de por si estaba todavía en el siglo XX obligara a todas las instituciones a correr hacia el siglo XXI sin ningún tipo de fondos o herramientas tecnológicas, por lo que se limitó en gran manera el acceso a la educación a cientos de niños, niñas y adolescentes a nivel nacional.

La crisis económica intensificada por la pandemia, obligo a muchos a ser parte de la población económicamente inactiva, donde el 15% son mujeres con hijos, quienes no pueden obtener más responsabilidades por tener que cuidarlos. En este aspecto debemos identificar el golpe diferenciado que la pandemia y la crisis económica le ha dado a las mujeres, según el informe, a partir de los 55 años solo 1 de cada 4 mujeres es activa económicamente, esto se debe a que al reducirse las oportunidades de empleo formal y cualificado en esa medida caen los incentivos laborales para las mujeres. Entre 2020 y 2021 el grupo de edad que descendió más su actividad económica fue el de entre 25 y 35 años. Para las mujeres fue una caída de 12 puntos y para los hombres de 3.5.

Todo esto se resume en un aumento definitivo de la pobreza en el país, subiendo así de manera instantánea el porcentaje de venezolanos en situación de vulnerabilidad, en pocas palabras, el país no se está mejorando, no hay ningún indicio que dé a entender de manera lógica y estadística que esto esté sucediendo, al contrario, las cifras apuntan a que la crisis venezolana está lejos, muy lejos de finalizar, cada vez hay más y más pobreza en el país, cada vez hay más personas huyendo del país, cada vez hay más personas en situación de vulnerabilidad, ya sea por educación, salud o economía.

No hay nada que me gustaría más que confirmar que el país se está mejorando, eso conllevaría a que la democracia se esté estableciendo nuevamente, que el estado de derecho vuelve a ser el pilar fundamental del sistema de justicia nacional, que los poderes del estado vuelven nuevamente a ser independientes del poder ejecutivo, que se establezca un sistema de libre mercado que permita de manera segura la inversión privada en el país aumentando la producción y la demanda lo que conllevaría a la creación de millones de trabajos, sacando a muchas personas de la pobreza y estableciendo nuevamente una calidad de vista digna y estable dentro de Venezuela. Que Venezuela se arregle, incluye muchas, muchísimas cosas que quiero ver que pasen, pero desafortunadamente, la realidad es otra y es mi deber como defensor de los Derechos Humanos, visibilizar cada vez más esa población vulnerable que cada vez es más grande a la crisis anteriormente explicada gracias a la ENCOVI.

Finalizo redactando lo siguiente: Queda mucho por hacer, no podemos bajar la guardia y debemos trabajar juntos para poder al menos, en un pequeño porcentaje, ayudar a disminuir la crisis.

 

*Imagen cortesía: Crónica Uno

 

 


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